
Deje de desperdiciar su área de estar al aire libre este invierno
Es una visión frustrante: un hermoso espacio para sentarse al aire libre, completamente vacío, solo porque la temperatura ha bajado. Para la mayoría de los dueños de restaurantes, eso significa pérdidas económicas.
El problema es que la mayoría de los calentadores intentan calentar el aire. Pero si estás al aire libre, el viento se lleva todo ese calor. Es un desperdicio de electricidad.
Nosotros hacemos las cosas de forma diferente. Utilizamos calentadores infrarrojos de onda corta. En lugar de luchar contra el viento, estos calentadores envían el calor directamente hacia los clientes y sus muebles. Es como estar bajo los rayos del sol en un día soleado.
Haciendo frente a las condiciones climáticas
Seamos realistas: los equipos para uso al aire libre se dañan fácilmente. Hay lluvia, nieve, y además está el trabajo diario de limpiar la zona de estar al aire libre.
Aquí es donde entra en juego la clasificación IPX4. En términos sencillos, significa que los dispositivos están bien sellados. Utilizamos juntas resistentes y aleaciones que no se oxidan, así que el agua no dañará los componentes electrónicos. No tendrá que preocuparse por que una lluvia repentina interrumpa el funcionamiento de los equipos en plena hora pico.
Calor instantáneo, sin esperas
La tecnología de onda corta es la clave. Funciona muy rápido. A diferencia de esos calentadores antiguos que tardan mucho en calentarse, estos calientan instantáneamente. Puede mantener a sus clientes cómodos, incluso en espacios abiertos donde el viento suele dominar.
Prefiere los calentadores de alta potencia, ya que crean una “zona de calor” concentrada. Así puede calentar a los clientes sin perder energía en calentar todo el espacio. Solo tenga en cuenta que estos dispositivos consumen mucha electricidad. Asegúrese de que su panel eléctrico pueda soportar esa carga, de lo contrario, enfrentará problemas con el interruptor justo cuando el restaurante esté lleno.
La conclusión para su negocio
La verdad es simple: los clientes se van cuando hace frío. Cuando la gente tirita, termina su comida y se va. Pero cuando están en un ambiente cálido, de entre 22 y 25°C, se quedan más tiempo. Piden más bebidas y hasta se quedan a comer postre.
Además, puede cambiar las mesas más rápidamente. Nadie quiere pasar diez minutos temblando mientras mira el menú. Sienten el calor en cuanto se sientan y comienzan a pedir comida.
Ya sea que los instale en las paredes o los cuelgue del techo para ahorrar espacio, el objetivo sigue siendo el mismo: ningún viento frío, ningún punto caliente, solo un lugar cómodo para comer.