
Cómo evitar que el horno a vapor dañe sus elementos calefactores
Seamos honestos: los hornos a vapor son realmente agresivos para los elementos calefactores. Debido a la alta humedad y las constantes fluctuaciones de temperatura, la mayoría de los elementos calefactores no pueden resistirlo. Se oxiden, se dañan y mueren mucho antes de tiempo.
Por eso utilizamos calentadores infrarrojos de cerámica de Nichrome.
Los calentadores convencionales de carcasa metálica permiten que la humedad penetre en su interior, y una vez que eso sucede, ya no funcionan. Nosotros actuamos de manera diferente: colocamos alambre de Nichrome dentro de una cubierta de cerámica de alta pureza. La cerámica actúa como un escudo, evitando que el vapor dañe los circuitos eléctricos. Mientras tanto, el Nichrome se encarga de generar calor sin deformarse. Esto significa que los elementos calefactores no dejarán de funcionar justo cuando el horno alcance su temperatura máxima.
¿Por qué el calor es diferente?
Hemos ajustado estos elementos calefactores para que tengan una relación específica entre vatios e inch. ¿Por qué? Porque se necesita una respuesta rápida del calentador. Piense en el momento en que abre la puerta del horno: el calor desaparece al instante. Necesita que el horno vuelva a calentarse de inmediato, no en cinco minutos. Además, el material cerámico cambia la forma en que el calor infrarrojo afecta al pan. En lugar de quemar solo la superficie, el calor penetra en la masa del pan.
Algunas cosas a tener en cuenta
La instalación de estos elementos calefactores es bastante sencilla. Están diseñados para reemplazar directamente a los elementos calefactores tradicionales, y se conectan fácilmente al controlador PID.
Pero hay un problema: la cerámica es excelente para manejar la humedad, pero también es frágil. Si el marco del horno tiembla o se mueve demasiado, la cerámica puede romperse. Asegúrese de que los soportes de montaje estén bien ajustados y de que no haya presión excesiva sobre los extremos de los tubos.
Un último consejo: verifique el flujo de aire. Estos elementos calefactores generan calor rápidamente, por lo que es importante asegurarse de que el compartimento del horno tenga una buena ventilación, para que las terminales eléctricas no se sobrecalienten. Deje algo de espacio entre los tubos; eso evitará que se formen puntos calientes que puedan dañar la superficie del pan.